Monólogo del pescador.

octubre 25, 2008 at 12:45 pm Deja un comentario

Este se titula Monólogo del pescador (que si le quitamos la “s” le quedaría mucho mejor):

Luis Enrique Julio Saíz

Que no me moleste ahora Fermín cuando estoy tratando de pescar buenos pensamientos, para ver si aparto de mi mente esta que ha sido, la más turbadora tormenta que me sacuda en años. Ahora me sale conque tengo que llevarlo de regreso y no permite que me zambulla en las aguas de la reflexión. Lo llevo, aunque hay que tener agallas para pedírmelo. Y si fuera nada más por el día de hoy. Pero no hay momento que no me salga con lo mismo, nada más por ser dueño del barco y ándeme yo siempre a remo y sin sueldo Paco, tráeme a mi mujer cuando vengas de regreso Paco esto, Paco lo otro. ¡Cómo me jode eso! Y no quisiera dejar de pensar en lo que me obsesiona. Ayer mismo, mira lo que se le ocurre a mi socio Fermín: El sabía que yo iba de apuros, pero, vuelva con lo mismo de siempre Oye Paco, si vas al mar consígueme una ensarta de curbinos, luego te lo pago ¿Pago?¿Cuándo el camarón pica con anzuelo? Y así transcurre mi vida de marinero sin embarcación, de sostén, de grumete. Pero es mi amigo… ¿Qué le voy a hacer? Bueno, hacer, tendré que hacer algo un día de estos cualquiera, porque me tiene cansado el hombre. Aunque pensándolo bien lo único que me sujeta a bordo y como que no puedo negarle nada es por el sentimiento de culpa que tengo, a pesar de que yo sé que él no sabe nada, pero aún así, me pesa en el alma y no me deja vivir con sosiego, cavilando en lo sucedido aquella noche en que jugábamos dominó y una botella de Ron, difícil de conseguir por esos tiempos, iba llegando al fondo y yo tendría como dos tablones abajo, casi tocando la marea, si bien Fermín y los otros estaban ya ahogados. Por estar yo algo atolondrado, no borracho, por eso aguanté la mirada, que es caprichosa y no se aparta de donde se fija ni por amenaza de tormenta. El asunto fue que ande el Fermín con su manía de mandarme, de apoyarse en mi hombro, de precisar de mis pies y hasta de utilizar mi lengua para decir palabras. Por eso aquella noche para mí que fue una cualquiera de mis noches perennes de marinero falto de hembra, que se repiten todos los días de este mundo. Entonces va y Fermín me manda a su cuarto a que agarre en la gaveta de la izquierda de la mesita al lado de la cama un juego nuevo de Dominó “que era un primor”. Y allá voy como siempre, de timonel siguiendo la orientación del compás. Y no hago más que entrar y la vista se fija en ella, desnuda de la cintura para arriba. Y la mirada no puede salirse del derrotero, se clava allí en sus pechos que a pesar de tantos años transcurridos no logran desvanecerse, me persiguen caprichosos en aquellos momento que creo verlos en cualquier nube, cuando me entretengo tendido de espalda en la bancada, esperando que pique algún peje. Aquello frente a mí era superior a mis fuerzas, a mis atavismos de amistad, de respeto y fidelidad. Y los ojos no se apartaban ni cuando pedí disculpas y entonces quise moverme a estribor o bogar contrario, pero si lo hacía me partía el cuello porque la vista, ese sentido superior, se metió en aquellos pechos de mujer, tan perfectos como apetitosos y luego trasmitieron al cerebro una imagen latente, para constatar. Mi vista no cedía un ápice del territorio que abarcaban sus dos enormes promontorios, en medio del oleaje. Peor cuando se atrevió a medir y calcular volumen e inclinación; teniendo yo por los pechos sublimes aquellos que son grandiosos, pendulantes, algo caídos, no muy rectos, retando la gravitación, que llegan con los años o los críos; esos son los que perduran en mi retina, y lo hacen naturales y por mucho que deseo quitar los ojos de sus formas rotundas no consigo sino subir y bajar la cumbre o voltear sus areolas y permanecer anclado en ellas. De momento creo atinado hundir la embarcación quedándome definitivamente en aquellas islas gemelas. Así pienso y fuerzo un cabeceo para apartar la vista, que obstinada se pega al busto, malográndose toda maniobra. Pienso además que menos mal es de la cintura para arriba, ¡Menos mal! porque si el recorrido se extendiera cinco pié y unas pulgadas verticales, curveando las caderas, entonces supondría prolongadas horas apreciando sus encantos. Pero no, sólo pude fijarme en los senos exquisitamente monumentales, sensuales. Pechos de mujer, que rápidamente se cubren con las manos, quedando la incógnita de lo que faltó por ver aún más poderosa que la desnudez total. Y la mirada se trocó en imaginación lasciva, irrespetuosa, por todo lo cual me duele ahora mirarla de frente y tengo pena de Fermín; por eso acepto sus órdenes y malacrianzas, aunque pienso que todo es pura imaginación mía porque el instante aquel de ver sus poderosos pechos no pasaron de un segundo, tal vez dos, pero mi vista sigue en ellos, aunque hayan pasado treinta y tantos años. Están incrustados mis ojos en esa zona voluptuosa, sin otras opciones, en un ascenso y descenso de sus pendientes. Lo recorro por la base en circunferencia y luego escalo al punto superior que está algo inclinado y mi vista toca la piel, sin causarle daño. Con calma pero obcecado la visualizo todos los días, aunque el tiempo, estoy seguro, empañó la memoria de ella, quien seguramente no recuerda aquel encuentro porque duró segundos pero ella no sabe que los guardo desde entonces y todos los días de este mundo la veo, frente a mí, desnuda de la cintura para arriba. Hoy Fermín está alegre, cumplen sus treinta y tantos años de casados. Ella sigue siendo la misma, ahora es abuela, de caminar pausado, corto los tramos, de mirada cansada y pelo desordenado. Sus pechos no son aquellos, si la miro de verdad, críticamente. Pero cuando estoy sólo, en mis noches infinitas de navegación, viene ella y se me para delante desnuda de la cintura para arriba, desafiante, lujuriosa, como las sirenas. Y mi vista no se aparta, permanece fija en sus senos eróticos, que entonces se agitan para indicarme que tienen masa, elasticidad. Me dice toca y me acerco sin apartar la mirada del centro y los palpo, no con las manos, los acaricio con la vista. Y trepo o serpenteo laderas, subo a la cubierta de mi barco, tomando impulso para caer de plano sobre sus puntas carnosas y oscuras. Si continúo con esta idea fija, llegará un momento que no solamente me invite a manosearla, pedirá que la desnude hasta los pies. La situación se agravará entonces cuando, cansados los dos de la simple observación, me sugiera ella que nos aproximemos, jadeo con jadeo, con sus abultamientos tratando de meterse a mi interior por el mismo medio, puyándome la corteza del pecho curtida por el salitre. Para entonces tendré la seguridad de desearla sexualmente, con todo lo de macho saliéndome por la arboladura, cercano a la proa. Y no quiero llegar a esos excesos sin antes haber explorado su anchura, circunsnavegándola; tener exacta medida de la elevación y fondear en su orilla. Quiero agotarme los deseos al mirar los contornos, de rebosarme la vista hasta quedar ahíto con sus entrantes y salientes. Sus pechos los imagino dos islotes, que se balancean con la brisa, y en sus cumbres se alzan, en el mismo centro un par de pequeños montículos rodeados cada uno por dos pulgadas de rosácea playa. Allí añoro permanecer, guarecido de obscenidades, de vientos pornos, y protegerme de la vulgaridad. Quiero mantenerme excitantemente contemplativo. Una noche de estas, cuando se aparezca ante mí, levo anclas y avanzo hasta la costa, hundo la quilla en su arena, luego quemo las naves y me despido para siempre del mundo real que me agobia. Me instalo en su cúspide y no estaré jamás solitario, a la espera de su retorno, que aunque lo repite día tras día, no sacian ya mi afán de meter la vista completa en su torso, como aquel día, hace treinta y tantos años.

Anuncios

Entry filed under: Alcorcón, alcorconsolidario, amistad, asociación, colaboración, cooperación, cuento, hermanamiento, Luís Enrique Jaime Saíz, Mayarí, relato, solidaridad, Uncategorized. Tags: , .

Votar en el premio “20Blogs”. Atardecer si señores ..ahi mismo en la Bahia de Nipe

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


MAYARI... COMO QUE NO SABES POR QUE CARAJO QUEREMOS A ESE PUEBLO..SIMPLEMENTE PORQUE UN BUEN HIJO NUNCA OLVIDA DE DONDE VIENE .....Y PORQUE EN NINGUN LUGAR DEL MUNDO UNO SE SIENTE MAS SEGURO QUE EN SU CASA.. YO PERSONALMENTE NO SERIA NIETA DE MIS ABUELOS, NI HIJA DE MI MADRE, NI LLEVARA CON HONOR EL APELLIDO DE MI FAMILIA SI NO QUISIERA EL PUEBLO QUE ME VIO NACER Y CRECER ... Y COMO DIJE HACE UNOS DIAS ...PARA MI MAYARI ES COMO EL PRIMER AMOR ..QUE ESTA LEJOS Y QUE HAY DIAS QUE SIENTES QUE YA LO OLVIDASTE Y QUE ESAS HERIDAS YA NO SANGRAN, SIN EMBARGO ALGO TE LO TRAE A LA MENTE OTRA VEZ Y TE DAS CUENTA ... QUE TAL VEZ YA NO SIENTAS EL MISMO DOLOR QUE AL PRINCIPIO ... PERO SIEMPRE RECORDARAS A ESE PRIMER AMOR ... POR COSAS BUENAS O MALAS PERO NUNCA PODRAS OLVIDARLO .... Annia Piedra. Mayaricera.

Suscríbete

Comentarios recientes

ALCORCONSOLIDARIO en Flickr

Blog Stats

  • 145,277 hits
octubre 2008
L M X J V S D
« Sep   Nov »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Mayarí, Ancón, Nejapa, Alcorcón, Alcorconsolidario, Cooperación, Solidaridad,

Add new tag alcorconsolidario alcorcosolidario Alcorcón Ancón Cuba Mayarí

A %d blogueros les gusta esto: