“CAÑANDONGA, MARAÑON Y BURUNDANGA”

octubre 8, 2008 at 10:53 pm 23 comentarios

Publicamos una nueva entrada, esta vez un cuento de Luis Jaime Saiz.

Un cuento corto para los mayariceros. Este cuento es parte de un libro de Cuentos que publicaré próximamente, titulado “CAÑANDONGA, MARAÑON Y BURUNDANGA” (este cuento da título al libro) espero lo disfruten.
“Los pueblos son como los montes”
Dedicado a todos los que puedan y a los que no puedan
leer este relato.

Mire, agarre usted y salga para el monte buscando aquello que se supone hay en el monte: árboles, cañadas, pájaros, lomas, trillos; con murmullos y matices que le son propios y deleitan nada más de entrar al singular ambiente natural. Pero la naturaleza reclama manoseo porque ella se da completa y entrega lo mejor a quien sabe acariciarla. El agua haciendo filigranas de espumas por entre los cantos rodados del arroyuelo no valdría nada sin mojarse usted, aunque sea, los pies;   o sacie la sed en la vasija de las manos juntas con los dedos apretados. ¿Cómo podríamos afirmar que existen plantas increíblemente verdes y diferentes entre ellas sin que, al menos una vez, la ortiga roce su brazo y le produzca escozor que mientras más trate de aliviar con el  rasca que rasca desesperado, más pica.? Nadie puede probar que anduvo por los montes sin que se le escuche relatar, con asombro, cómo en un claro de la espesura algún cernícalo, pitirre o zunzún le salió al paso,
intimidante, en vuelo rasante a su cabeza, maniobrando como los aviones cuando van a disparar una andanada de balas protegiendo así el nido que ellos creyeron amenazado por la presencia de un intruso. ¡Qué va usted a decirme que caminó por esos montes sin traer olor a monte, metido en los poros, sujeto a su ropa…o que no traiga un montón de semillas pegadas a los bajos del pantalón!
Entonces… ¿Dígame usted si conoce de algún pueblo que no tenga su flora y su fauna, como los montes? Niégueme cuanto sabe de estos asuntos, o haya experimentado en propia carne. Esconda lo suyo por defensa, pero negar que oye voces del pasado, que le llegan aromas, que las imágenes le traen recuerdos gratos o ingratos… eso, imposible será de tapar. Y entre esas imágenes del recuerdo quién podrá impedir aflore la gente sobresaliente que hacen los pueblos, quiero decir, sus personajes célebres, y entre ellos los menos afortunados, como el borracho, encantador en los primeros tragos, cuando se le suelta la lengua y dice cosas sólo a él permitidas decir y que todos saborean y asienten cuando le ríen la ocurrencia o le convidan al trago – el último, y luego te vas – le dicen, sin que nadie se lo crea.
En mi pueblo hubo borrachos populares, y hasta sobresalió uno de Poeta. Otro hubo agorero. Un fulano gran orador de las calles. Y aquel mengano muy jaranero, chévere, amigo natural. Pero Manguá fue único. Casi le faltó un peldaño para ser como nosotros pero la vida fue poniendo en su camino las lisonjas del placer, y allí encubierto estaba el vicio. Porque Manguá empezó con un trago de Bacardí, sabroso al paladar, para finalizar con alcohol de reverbero, el de bodega que sabe a keroseno; y él se lo bebía ansioso después de unirlo con agua y cuando así lo mezclaba se tornaba blancuzco el trago,  y de mirarlo nada más nos asqueaba la vida. Aunque había que ver a Manguá por dentro, en el espacio entre la piel y los huesos, o un poco más hondo, hurgando en su alma marginal. Era Manguá de pronta respuesta, sosegado si sobrio, cuando ebrio apocado, servicial, respetuoso. Y usted notaba el dolor inmenso que llevaba atado a su nombre “Manguá”. Si le mirabas fijo a
sus ojos te hacía zambullirte en ellos porque semejaban aguas mansas. ¿Qué otra cosa podía pedirse de él? Siquiera nuestra amistad, de lejos, sin comprometernos tanto, podríamos ofrecerle a cambio. Para todos Manguá tenía una frase a flor de labios, que supongo nadie negará fue lo único verdaderamente suyo y que legó a sus compatriotas porque él en eso era muy desprendido, cuando alguien le preguntaba, ¿Cómo está la cosa, Manguá? Y él, alegre y pícaro respondía: “De avarín de avarín”, para decir un montón de cosas en pocas palabras o no decir nada sustancial tal era su vida y sus andanzas.
Cada pueblo tiene en las calles el sabor a sus personajes “insignes” que lo hace habitable. Sabor a Cañandonga dulzona, que sin embargo apesta.
Que venga ahora a mi recuerdo el estirado loquito corre caminos, Lima, el legendario corredor de las calles que además de sus fuertes piernas y suficiente aire para andar siempre volando, veo que agarra la curva cerrada de la Iglesia con la  calle de alante, poniendo el rabillo del ojo atento a una posible colisión. Lima va riéndose de nada, con la vista al frente porque la cabeza se la atornillaron de nacimiento fija sobre los hombros. Lima va y viene, con la sobrecarga de su hablar perpetuo, diciendo aquello que se le antoje o duplicando nada más las palabras que le son dadas, como esta que dice: “Manolito Fría e’jun bandolero”, que alguien se la ha enseñado y él repite incansablemente, o quien sabe cuál otra distinta que traslada de un punto a otro del caserío sin cansarse nunca mientras los del pueblo le gritan: ¡Acelera Lima, acelera! – entonces unos músicos siguen el estribillo – ¡Acelera y pon la primera! Y la frase cuaja en una canción que le han
dedicado.
Si este fuera un recorrido por sus calles, entre la Pizzería y la Cremería, nos saliera al encuentro Pocho, conversador, atento, cordial, amigo, si, amigo… ¿Por qué no pueden creerlo? No conozco cómo se las arregló su familia para educar a Pocho, pues siendo un bobo el Pocho, da mano y trama a cualquiera de los de su clase y se comporta con nosotros como uno de nosotros. ¡Ah! y tan limpio como bien planchado. Pero su celebridad se le agradece a lo enamorado que es, el clásico enamorado bobo, ¡Ahí tiene usted, de dónde pudo salir el dicho!
¡Ah! pero Pelao, el minúsculo loquito que hace largos recorridos desde el barrio de Guayabo al centro del pueblo, con sus piernas flacas pisando firme la carencia, sonrisa perenne en la boca desdentada, descalzado, escuálido, y con una flor en la mano para obsequiarla a la primera mujer que le dedique atención. El Pelao corre al andar. Y su velocidad no tiene justificación, ni la dirección del camino que tomare tempranero persigue fin alguno. Y el Pelao camina de prisa aunque ajeno al apuro sus quince kilómetros facilito sin detener el movimiento. Ni siquiera cuando detiene el andar deja de hacerlo porque continúa marchando en el sitio como si fuera militar
A mí qué me importa si alguien me condena, con su burdo veredicto, porque yo hable bien de los discriminados homosexuales, que les han puesto nombres de peces y aves pero aquí los comparo con una fruta exótica. Y estos personajes singulares participan y entregan al menjurje social su asombrosa manera de subsistir a pesar de todo, de las opiniones adversas y las maquinaciones crueles de que son víctimas. De todas las plantas, ellos vendrían a ser el Marañón, de tronco torcido, y cuyo fruto es raro, tierno, aunque aprieta la bemba, con muy pocos admiradores y lleva la semilla como nuez de almendra comestible, por fuera. ¡Fíjese usted qué curioso…¡Con la semilla por fuera! Me viene a la mente Muñeca, enjuto aunque femenino y con tambaleantes caderas, que un buen día cambió de parecer y dijo ser macho y llamarse Pascual, y caminar y hablar normalmente. Pero todo el pueblo entristeció con la mutación, hasta dejarse vencer por la multitud que clamaba por el retorno
de la Muñeca, entonces las cosas volvieron a ser como antes. En mi pueblo pulularon estos frutos e infundieron jocosidad, como también respeto y algunos nos enseñaron la libertad de expresión, de gestos y palabras. ¿Quién lo pone en duda? Nadie me acuse de olvidadizo porque mencione solamente el nombre de uno de ellos. En honor a los demás, que fueron y son muchos, deseo escribir el de aquel muy destacado, tan especial como sugestivo: Flor de Fango.
De niño conocí a una mujer, bajita ella, con cara de haber nacido con sus manos vueltas arriba, pidiendo limosna. Me hice hombre y me puse viejo, y allí estaba la pedigüeña, envejeciendo por encima de los lustros y las décadas con la mano extendida. Crió una familia completa y ahí seguía su manía de pedir una peseta, como si fuera una promesa a cumplir hasta el fin de sus días. El pueblo le debe una estatua con la mano presta a solicitar la caridad pública, como han hecho con el Gallo de Morón, o allá en una Ciudad Europea con el Perro fiel, fiel amigo del hombre.
Un vendedor de Periódicos existió, allá por los sesenta, tiempos duros de mucha escasez y acabado de entrar un devastador “ciclón”, que dañó la economía del pueblo y trató de emparejar a los que eran y no eran, quien con su desequilibrada forma de andar y decir las cosas aumentó las ventas del Periódico “HOY“, haciendo famosas sus frases cuando pregonaba:
__ ¡HOY, Periódico HOY!…Se anuncia un considerable aumento en la producción de calzado….y el Negro descalzooo!
__ ¡HOY, cómprele al Negro el Periódico HOY! Tres nuevas granjas avícolas se inauguran en la Provincia Holguín… ¡Y el Negro con hambreee!
__ ¡HOY, su noticiero escrito. Anuncia el gobierno que se obtiene mayor productividad en la fabricación de telas…¡Y el Negro en cuerooo!
Hasta que las autoridades lo suspendieron por hacerse el gracioso sin autorización. Y el negro pregonero quedó con su ayuno, miserable vida y desocupado. Quedó desocupado en tiempos duros, en tiempos que se iniciaba ya, la época de la Burundanga.
Porque los pueblos están formados por casas, calles, en cada esquina una bodega u otro comercio y la Iglesia en su mismo centro, además del parque y un cementerio para llevar a sus muertos. Pero si le borras de los corredores a cualquiera de estos personajes deja de ser pueblo, seguro que sí. No basta la exquisita frialdad de lo inanimado, hace falta concurrencia. Mire, que le voy a contar un par de anécdotas para que compruebe cómo cambian los sabores de las palabras, dichas por esta gente distinta y sepa usted de lo que hablo.

El Cantor.
Había un borrachín de buena conducta social, inclinado a las comilonas y cantarín de ocupación, que gustaba embriagarse pero a lo profesional, con guitarra y buena voz. Ameno era entre trago y bocado, único en su tipo dentro de los pobres muertos de hambre, quien a falta de oficio y precisado a conseguirse el pan suplió la privación  por la mano ligera y su garganta musical. Era el hombrín famoso por sus cantares y hacía con ellos gozar a los demás.
Un buen día los socios del Liceo tuvieron una de sus fiestas con las mesas atestadas de platos variados, bebidas y dulces caseros. El borrachín, Antolín Cantor, se preparó como de costumbre para la ocasión y engalanado a lo Antolín  caminó de Sur a Norte, de Norte a Sur frente al Liceo con su guitarra presta y la cabeza arriba para descollar entre los curiosos que desde la acera envidiaban a los de adentro. Y pasaba y volvía pasar a que los del banquete le solicitaran entrar al Club privado, solo permitido a los socios e invitados. Pero aquellos, ese día, se olvidaron del cantor y de su hambre. Consumieron para hartarse, bebieron y bailaron al ritmo de la vitrola hasta que alguien empinó el mentón superando la altura de las cabezas, divisando entre la multitud de los mirones, al hombrín de la guitarra alegre.
__ ¡Que pase Antolín! – dijeron eufóricos los hartos comensales.
Antolín pasó sin otros ruegos.
__ ¡Que se suba en la mesa y nos cante Antolín! – gritaron a coro.
__ ¡Sí, que nos cante Antolín! ¡Antolín, Antolín, Antolín! – repitieron con vehemencia.
Despacio subió a la mesa limpia, limpia ya de sus motivaciones, Antolín Cantor, cantor de las fiestas. Se alzó en toda su figura pobre, pero bien almidonada su guayabera. Con parsimonia colocó la guitarra entre sus manos y el pecho, un poquito más arriba donde le sonaban las tripas y dijo:
__ Ahora… ¡Que canten los que comieron! – y se bajó de un santiamén, saliendo puertas afuera, dolido, soberbio, hambriento…pero digno.

El barbero.
En el pueblo levantó fama un barbero por su magia a la hora del corte o la afeitada, haciendo que las tijeras dijeran palabras en su lengua pero que los usuarios sólo escuchaban un sonido uniforme, agradable por su constancia y suavidad…shas, shas, shas, shas – decían las Tijeras mientras el pelo caía y el cliente medio amodorrado se esforzaba inútilmente para evitar se le cerrasen los ojos.
Titán el barbero tenía un hijo algo intranquilo, busca pleitos y mal hablado. Uno de sus clientes era el Pastor de la Iglesia Metodista, americano él, de buen talante y disciplina justa, quien observando la actitud del muchacho le indicó al fígaro se lo mandara al Templo a escuchar sus charlas y así cooperar en hacerlo un hombre de bien.
__ Eso le hace falta a este muchacho, a ver si aprende modales – admitió el barbero.
De esa manera quedaron en mutuo acuerdo y el niño asistió el primer domingo, y algo tardío el segundo. Pero Titán lo necesitaba más en su negocio que haciendo camino al porvenir y no lo mandó al siguiente, incumpliendo su trato.
A la barbería entró el abnegado hombre de Dios, en busca de excusas.
__ Buenas tardes Titán – dijo el Pastor.
__ Buenas las tenga usted – contestó el barbero.
__ Su hijo no asistió este domingo a la Iglesia – le reclamó el religioso.
__ ¿Queeé…? – se exaltó Titán y cesó el sonido de las tijeras – ¿Que ese mal nacido no fue a la cabrona misa? ¡Si yo lo digo carajo. Mátese usted pa’ educar al miserable hijo de puta y me paga con esa mierda…!
Ya ve usted que los pueblos tienen su flora y su fauna, como los montes.

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Un cuento son sentimiento. La mano negra. Cuento Fantástico.

23 comentarios Add your own

  • 1. Orlando Hernández Rubio  |  octubre 9, 2008 en 12:44 am

    Luis, me recordaste a personajes que ya había olvidado: Manguá, Lima. De pocho me acuerdo perfectamente, lo recueerdo bailando sobre la plaza todo el tiempo que duraban los conjuntos tocando.

    No se si en tus relatos pusiste a Nagüe, ¿lo recuerdas?, vivía en el reparto y recorría las calles a altas horas de la noche diciendo simplemente: nagüeeee.

    Recuerdo también a un loquito que bailaba también en la plaza, cuando yo era niño lo vi trabajar de maletero en la terminal, se que le gritaban algo que lo ponía encendido.

  • 2. luis jaime saiz  |  octubre 9, 2008 en 3:33 am

    Orlando, si estamos ya conectados como mayariceros, permítame tutearlo. Me propuse tocar en este cuento,someramente, los personajes de mi pueblo, que no recuerdo fueran realmente peligrosos por propia actuación y sí, algunos, asediados y fustigados por la gente irrespetuosa, por eso apedraban o amenazaban violentarse con la humanidad. Pero no quise poner a todos por aquello de que un cuento debe ser rápido y corto. Recuerdo a Chola, mujer alta y apacible;Chita, una negrita servicial pero algo violenta; Bomba, un limpiabotas callejero que comía gracias a familias dadivosas y quien dormía en las calles; Paupa, un bobo que vendía revistas y periódicos en la acera frente al Hotel Mascota; Pipo, el que trabajaba de maletero en la Terminal de Omnibus y se ofendía cuando le gritaban “Pipo, a la caña”; Chocho, un hombresito vicharacho, busca vida, ingenioso, enfermo mental; Ulises el Bobo, a quien le tengo un cuento sobre su vida y muerte; el negro de Amaury, mandadero de muchas casas. Y como mi memoria es corta, seguramente olvido otros muy importantes que tú me ayudarás revivir en estas páginas. Gracias amigo Orlando por tu comentario,bye,bye,bye…Wicho.

  • 3. luis jaime saiz  |  octubre 9, 2008 en 3:42 am

    “Son de seis letras”

    Un son escuché, ¿son Taino?
    Música de muchos sabores
    ¿Qué dibujan los cantores
    Con letras de
    frenesí?
    Del cielo sus arreboles
    De sus azules la mar
    Verdean las lomas altas
    De pinares y el
    Cristal.
    Al son escuché, y sentí
    Con la brisa los olores
    Con la luz, bellos colores,
    y…
    Se mecieron las seis letras
    De mi pueblo,
    Mayarí.

  • 4. Orlando Hernández Rubio  |  octubre 9, 2008 en 4:23 pm

    Wicho, claro que puedes tutearme, según aprecio soy menor que tu.
    Que increible, me recordaste más gente: efectivamente el que te mencioné anteriormente era Pipo y lo que le decían era eso mismo_ pa´la caña Pipo_algo que lo ponía encendido (claro a quien le gustaba la caña); Paupa, me acuerdo de el; de Ulises, perfectamente, yo vivía al lado de su casa y el era muy cariñoso conmigo……..
    En una ocasión te escribí preguntandote si tu eras aquel que tenía una moto, que creo era profesor, fotógrafo y en un tiempo director del museo, pero no recibí respuesta.
    Yo soy hijo de Nenita Rubio y Orlando (Mamoncillo), vivía frente al materno; seguro me conoces.
    Dime si no has escrito nada sobre los borrachines que se reunían en la barrita del Girón.
    Saludos.

  • 5. luis jaime saiz  |  octubre 9, 2008 en 4:57 pm

    Amigo Orlando. Tengo 60 años, seguramente, respetando tu familia, podría ser tu padre. Yo era quien mencionas, fotógrafo, Director del Museo y algunas otras cosas sueltas porque de músico y loco me llenó la vida a falta de algo mejor. Te conozco y también a tus padres, a tu abuelo, hombre honorable, a quien lo recuerdo por una frase muy española diciendo: No me hagas esa comparanza”… Sobre los borrachines no tengo nada pero suplo tu solicitud con uno de uno de los bobos más queridos y renombrados del terruño-Ulises el bobo. Ahí te va.
    Ulise el bobo
    Hoy mi familia guarda luto. He muerto de forma natural; naturalmente, después que me “cantaron la grulla” porque no quería cederle a la parca mi cuerpo desecho por el tiempo, maltratado por la vida. Son nada menos que 101 años bien contados, porque desde mi nacimiento gateé y luego corrí en la Sacristía de la Iglesia y me hice hombre en ella, por eso fui asentado en el Libro Nº 1 de Nacimientos y Bautizos de Blancos en 1881 el mismo día que mi madre parió porque mi progenitor era el sacristán.
    En mi velorio hay un silencio cansoso a falta de lágrimas. Todos deseaban mi muerte para no verme sufrir más la decrepitud y los años malos que se me echaron encima. Los últimos diez fueron los más duros, durante los cuales viví intensamente tantas cosas buenas y malas que se me confundieron; a continuación nunca supe distinguir cuáles eran unas y cuáles otras.
    Mi velorio estuvo aburrido hasta que llegó el cuerpo del vecino. Su arribo a la funeraria llenó la sala contigua a la mía y apenas le fueron encendidas las cuatro luces imitando velas, comenzó a invadir el lugar todo el pueblo. En eso yo me beneficio porque algún curioso pregunta: ¿Y ese otro, quién será? Y se asoma a verme con lo cual participo de la popularidad de mi vecino Ulises, Ulise el bobo, que ha muerto a consecuencia de una caída, según opinión facultativa.
    Ulises se merece la popularidad. Yo lo conozco desde que vino al mundo y le propinaron la nalgada en mal lugar porque la comadrona se fijó más en la mancha que lucía en donde termina la espalda y supo ella primero que todos, la anormalidad del niño. Ya desde ese día le bautizaron Ulises y luego de sobrenombre le pusimos el bobo.
    Ulise el bobo creció aparejando su defecto con la bonachona sencillez de sus actos, y comenzó a hacer el bien, comportándose de forma ciudadana desde que participó en el primer acto público patriótico el Día 20 de Mayo, día de celebración de la Independencia de Cuba, cuando caminó por primera vez delante de la Banda Municipal de Música y le tomaron la primera foto que luego se repetiría tantas veces, haciéndose imposible concebir una imagen del pueblo o de la Banda, sin la figura de Ulise el bobo en primer plano. Parecía que la Banda de Música tuviera un miembro pasivo porque el bobo participaba de sus ensayos y actuaciones, de sus salidas en las fechas patrióticas o cuando desfilábamos en el entierro solemne de un Veterano de la Guerra por la Independencia.
    No solamente Ulise el bobo era músico de presencia, sin instrumento. Era, además, un visitante asiduo en todo velorio en el que se aparecía sosteniendo un manojo de flores silvestres o arrancadas de cualquier jardín, con sus manos de bobo hacia delante con una seriedad luctuosa y sus ojitos oblicuos con mirada bizca, fijos en la nada. Sobre el ataúd depositaba sus flores naturales que eran bienvenidas por los dolientes agradecidos porque llevaba un propósito humanamente sencillo pues Ulises no cumplía con los familiares del difunto por un simple compromiso social, iba más allá de eso, sobrepasaba los límites de la costumbre o los gestos forzados. No era política ni conducta exigida, era simplemente Ulise el bobo, triste, acongojado, lagrimoso, fiel a sí mismo y al muerto. ¡Qué lástima! Con su fallecimiento me perdí las flores bonitas que seguramente vendría a traerme, en cambio estoy rodeado de rosas profesionales compradas por un grupo haciendo una “ponina” y adornadas con cintas en donde casi siempre leemos la parte que dice: DE SUS VECINOS Y AMIGOS; DE SUS HIJOS AMANTISIMOS; DE SUS COMPAÑEROS DE TRABAJO O DE SUS PARIENTES DOLIDOS.
    Las de Ulises no llevaban letreros. Venían apretadas en su mano tendida hacia adelante desde que avanzaba por la acera con la cara de bobo muy seria y no había más que fijarse para saber a dónde se dirigía, por eso nadie le gritaba: -¡ Ulise, saca el bisté! – y él sacaría su lengua increíblemente larga, ancha y gruesa con la que se tocaría la nariz en un gesto feo provocador de risas – Pero cuando lo veían con flores nadie le gritaba porque todos sabían en lo que andaba.
    Un día Ulise el bobo fue la noticia del momento. El miércoles proyectaron en el Cine “Presilla” una película de Tarzán en la cual el Rey de la selva se lanzaba desde el árbol sobre un león hiriéndolo mortalmente. Eso fue nada más que rollo de película. El acto protagonizado por Ulises imitando a Tarzán bien valió la pena. Ulises se subió a la mata de anoncillos al final del patio y seguido de los gritos de guerra del hombre mono se precipitó sobre una puerca preñada apuñalándola varias veces hasta dejarla desangrar y hubo que sacrificarla de inmediato para aprovechar su carne.
    Otro día noticioso fue aquel en el cual, después de disfrutar una película de Cowboy, se apareció al ensayo de la Banda de Música con un revólver de verdad y amenazó a todos diciendo:-¡Alevanten la mano!- Y nadie quedó en el lugar para reírle la gracia. Entonces vino la policía municipal, los vestidos de azul caki, y se lo llevaron preso por terrorista o revolucionario mientras que su hermano presentó evidencias de que Ulises se había encontrado el revólver en algún cesto de basura e hizo mil promesas para sacarlo libre en el Juicio.
    Ah, pero aquella tarde en que se perdió el bobo y nadie sabía dónde estaba constituyó un día aciago. A partir de entonces todos supieron que amaban a Ulise el bobo. No hubo rincón sin buscar ni indagación dejada por hacer. A duras penas dejamos pasar un día entero con su noche. Estábamos realmente asustados por la posibilidad de muerte o desaparición misteriosa hasta que alguien dio voces de júbilo al gritar – ¡Aquí está, Aquí está Ulises!- Y yo también corrí a lo que me alcanzaba la edad para verlo en el interior de un hoyo abierto con el fin de construir una fosa sanitaria, al lado de la cual había una mata de cerezas que tanto gustaban al Ulises y tratando de tomar la mayor cantidad- porque en eso de comer era adicto cuando dividía al mundo en dos partes distintas e importantes: “ lo que se come y lo que no se come”- se lanzó sin saber del peligro al foso profundo en cuyo fondo habían más cerezas que en el susodicho árbol frutero, y de allí no pudo salir.
    Al llegar la noche la funeraria es un hervidero de vecinos. Desfila un numeroso grupo de ellos alrededor de la caja del difunto Ulises, y muchos se quedan para acompañarle. Yo estoy solo, porque mi gente fue a descansar y tal vez no regresen, pero aprovecho la soledad para apreciar a mi vecino en toda su notoria estampa de hombre célebre cuando lo visitan los del pueblo y sus iguales, aquellos de su tipo y clase trayéndole flores arrancadas no se sabe dónde y que ponen sobre el féretro…Y entre estos pintorescos personajes viene Paupa, otro bobo, vendedor de revistas y periódicos frente al Hotel Mascota el que aprendió a contar para ayudar a su hermano pero que nadie puede timar porque cobra sólo con menudo y dice para cobrar – do peteta – que son cuarenta centavos – tinco peteta – que equivalen a un peso. Y cuando alguien trata de engañarlo mostrándole un billete de cinco o mayor, Paupa le da la espalda, levanta su cabezota prieta rapada al cero, mirando por entre la nariz, afirmando repetidamente- ¡Tre peteta, son tre peteta!
    Cuando llegue la hora del entierro yo quiero salir con Ulise el bobo, para no quedarme solo y para conseguir un buen grupo de amigos detrás del carro fúnebre así como también participar de la despedida de duelo, que por ésta y única vez será escuchada con atención porque todos se preguntarán qué dirá de un bobo, Padilla, el hacedor de duelos. Se omitirá seguramente aquello de: padre amantísimo, hijo ejemplar, hombre valeroso, ciudadano ilustre etc. etc.…En su locución no habrá verborrea. El laconismo impactará. El duelista levantará sus manos al cielo y tratará de implorar por su alma, dirá palabras sentidas, reconfortantes…Concluirá su brevísima exposición expresando: Recíbelo, Oh Señor, en tu Reino.
    Pero aún así no faltarán lágrimas sin dramatismo, ni dolor sin recuerdo alegre de quien supo, dentro del mundo improductivo de su existencia acaparar la atención y dejar una huella profunda en el recuerdo de sus compatriotas.
    En plena caminata hacia el Cementerio irán comentando, los más duchos en la materia, cómo recibirá Dios al bobo de Ulises, asunto que al Santísimo no le preocupa pues con Ulises no hubo grandes tareas que resolver, ni siquiera cuando se atragantó con el hueso grandote que se tragó de un golpe, resultado de su confusión al separar la vida terrenal en: “las cosas comestibles y las que no lo son”…porque le salvó de ésta con la operación urgente que le practicaron en el Hospital. Pero Ulise el bobo en plena convalecencia se tiró de la cama y acabó con su vida, de cuya acción el bobo no tuvo la culpa y el Señor lo dejará entrar en su Reino, junto a los hombres buenos de buena voluntad. Y yo pienso, mirando aquella escena: Cuando se acaben los Ulises, los Paupas, debido a los avances científicos… ¿Qué será de nuestra vida sin ellos? Para cuando la perfección del mundo llegue no estaré aquí y no me aburriré viendo todo igual, muy bien modelado, con humanos prototipos sin manchas de mongolismo al nacer, sin las imperfecciones que ellos muestran, contrario a los seres normales que las llevamos ocultas. Los del futuro se perderán todas las muestras naturales de la vida, las flores sin letreros, las palabras sabrosas, mal dichas pero comprensibles. Los desfiles en las fechas Patrias serán monótonos, las fotos frías y las risas pujadas. Si yo pudiera, desde mi ataúd solitario pediría que me enterraran con Ulise el bobo, guiado por él conseguiría mi entrada, sin necesitad de muchas explicaciones, al Reino de los Cielos.

  • 6. Orlando Hernández Rubio  |  octubre 9, 2008 en 7:05 pm

    WICHO, muy lindo, emotivo y conmovedor escrito. Me ha traido tantos recuerdos, recuerdos de los buenos, de los hermosos, pero al mismo tiempo de los tristes.
    Efectivamente todo lo que narras de Ulises era así. me recordaste lo del bisté, lo de Tarzán, otras cosas las había olvidado o desconocía.
    Recuerdo cuando se lo llevaron para el Lenin, porque se había atorado con un hueso de pollo tomando una sopa y de ahí no lo vi más.
    Hay muchos más cuentos de el que te contaré más adelante.

  • 7. Orlando Hernández Rubio  |  octubre 9, 2008 en 8:31 pm

    Wicho, te acuerdas de un loquito que empujaba una carretilla, creo que repartía gas, que coleccionaba llaves. Creo le decían MEDIO PEJE y se ponía furioso.

  • 8. Idelin Perez  |  octubre 9, 2008 en 10:33 pm

    Saludos Orlando y Luis:
    Mirando lo que escriben no puedo quedarme callada. A Pipo lo conoci mas de cerca que muchos, pues ni mejor amiga mayaricera, Marjorie Mena Rodriguez, es sobrina de Pipo y el vive en su casa. Resulta que Pipo siendo un niño de apenas 3 añitos sufrio una enfermedad que fue la que le causo ese retraso mental. Su mente no aprendio mucho mas de lo que sabia en ese entonces. Solo dice algunas palabras, entre ellas “puta”, que es como le dice a la madre de mi amiga, su hermana, que es quien ha dedicado su vida a cuidarlo. El esa palabra la asocia a “mujer”, porque una vecina cada vez que pasaba una mujer le enseñaba de pequeño a meterse con ellas de esa manera. Hace poco mas de dos años, en los ultimos meses antes de y ovenir para Miami, encontre en la terminal de Holguin al padre de mi amiga con otros miembros de la familia que estaban buscando a Pipo, estuvo perdido por 13 dias porque se monto en un carro y fue a dar a Bayamo y alla un mayaricero lo vio y dio parte a la policia y asi lo encontraron. No fue poca la angustia de la familia, ni pocas las lagrimas de los que “lo conocemos” un poco mas de cerca cuando lo creimos perdido.
    Quizas los aburri un poco, si fue asi disculpenme “la trova”.
    Gracias.

  • 9. luis jaime saiz  |  octubre 10, 2008 en 2:32 am

    Idelin, me has conmovido. Pra tu consuelo, y que no tesientas que aburres, ese escrito lo guardo aparte como una nota de gran valor. Soy de los que admiran, no aborrecen, a los que sufren de ersos males y el de Pipo, sinceramente, lo desconocía. A partir de hoy intentaré ser más humano con estas personas. Fui amigo de Pocho, de Ulises, de Layca(lo recuerdan?) y de otros tantos, por tal motivo escribí sobre Ulisis, para, con su persona, honrar a los demás. Fíjate en el cuento de “Los pueblos son como los montes” que destaco a estos personajes y digo que sin ellos un pueblo queda vacío, sin el alma necesaria de los desvalidos. Hoy me siento, gracias a tu inervención, más cerca a lo humano, a lo natural de la vida. Seguiré escribiendo cosas así, como que no soy escritor, todo mi esfuerzo y entusiasmo lo revertiré en temas de Mayarí y su gente, y conque me lean ustedes, me basta. Bye, querida Idelin, hoy dormiré plácidamente sobre nubes que pasen raudas sobre Mayarí, no me verán, pasaré de noche. Bye,bye,bye…Wicho.

  • 10. luis jaime saiz  |  octubre 10, 2008 en 2:57 am

    Amigo Orlando. El que coleccionaba llaves y se pintaba el pelo de rojo era Pionero, personaje singular. Medio peje era un pobre hombresito que hacía mil piruetas para defenderse de la vida de privacidades que por lo general acompaña a esta gente. De Medio Peje tengo el más ilustrativo suceso que influyó notablemente en mi vida, te cuento. Me habían convertido en el Director del Museo, casi por necesidad más que por mi capacidad de ejercer tal responsabilidad, pero bien, esto es caso aparte. En pleno período especial, del cual no quisiera acordarme pero aquí se impone en la explicación, me quedé sin zapatos, como me quedé sin otras cosas que no vienen al caso. Opté por echarle manos a las botas de bomberos que siempre colocaban en un lugar especial en cada centro de trabajo. Unas botas enormes, ríete si quieres, total, una risa es un brindis a las cosas de la vida, mientra no sea sarcástica usadas paralastimar. Así las cosas iba de mi casa al Museo, del Museo a mi casa con aquello enorme en mis piecesitos de 5 pulgadas y algo, también puedes reirte ahora. Un buen día pasaba frente a la Pizzería y alguien me gritó ïMEDIO PEJE! porque el tal susodicho hombresito llevaba siempre una botas parecidas. Y entonces sentí todo el rigor de la frase sacudiendo mis sentidos. Para ser breve. Lo primero que hice fue renunciar como Director del Museo, actitud que dejó perplejo a más de uno. Lo segundo fue pensar seriamente cómo escapar de Cuba, de balsero o como lo que fuera. Gracias a DIOS me llegó la Lotería de Visa, y bueno, aquí estoy. ¿Qué te parece? Uno de aquellos personajes de mis cuentos me trajo aquí. Ahora tienes una breve historia para contar, digo, si lo merece. Bye,bye,bye…Wicho.

  • 11. Luis jaime saiz  |  octubre 10, 2008 en 7:17 am

    A mi pueblo.

    Al cielo pintan pintores
    Sus azules pinta el mar
    Bellas plumas de colores
    Suben, bajan, vienen, van.

    Verdean los lomeríos
    Vocea al buey el güajiro
    Júntense los tuyos, los míos,
    Al son de guitarra y güiro.

    Ándeme por tierra mía
    En mis sueños, voy y vengo
    Que no hay mejor compañía
    Que en el choncholí tengo.

    Sierra alta del Cristal
    Con arroyo y agua buena,
    De colores, el vitral,
    De su riqueza, la tierra.

    Miami. 03/11/07

  • 12. Orlando Hernández Rubio  |  octubre 10, 2008 en 4:32 pm

    Wicho, tienes razón, por un momento, tan distante en el tiempo, me confundí. Ya recuerdo a Pionero, hombre delgado, mulato, con el pelo pintado de rojo, siempre alegre…..
    Triste y simpático lo que te sucedió, me he reído pero al mismo tiempo me ha hecho recordar muchas cosas tristes.
    Oyeme,. recuerdo que siempre andabas con un amigo que también tenía una moto parecida a la tuya, qué ha sido de el. Creo tenías dos niñas, cómo están y tu esposa?

  • 13. annia piedra  |  octubre 10, 2008 en 6:45 pm

    me encanta leer todo lo que dicen de mayari i los anectotas..pero me da rabia no acordarme mucho de las personas .. creo que es la falta de cubanos donde vivo..aqui somos muy pocos y mayariceros habemos como 10 nada mas ..entonces es muy dificil sentarse a pensar y recordar lo de uno cuando todos los que hay son habaneros….Wicho que me dices de tu hija Sarai? de ella si me acuerdo .no se si usted se acuerda de mi yo soy la hija de Ana Campos y Manolo Piedra … bueno ya me voy porque mi hijo esta llora que llora y pues el deber llama…besos a todos

  • 14. luis jaime saiz  |  octubre 11, 2008 en 2:22 am

    Querida Annia, claro que me acuerdo de tí, y tú mamá era amiga mía, tu mamá es de los Bermudes. Manolo es mi amigo, como todos los Piedra, yo llegué a cantar en los Dacios, al unicio de su agrupación. Fernaqndo Ambrosio y yo hacíamos un Dúo llamado “Los Cadenas” pero nadie quizá nos recuerde porque era la época en que nos mandaba Cultura a tocar en Pinares(pueblos pequeños recien creados) y en lugares campestres distante de Mayarí que ahora no recuerdo. Manolo fue integrante de los Dacios y nos queríamos mucho, lo vi en un Video que nos enseño Jose, el hijo de Magaly Piedra, tu tía, y me entristeció porque le quedaron secuelas de sus males. Sarahí tambié se acuerda de tí y haciendo memoria te pregunta si fue en la I

  • 15. luis jaime saiz  |  octubre 11, 2008 en 2:32 am

    Amiga Annia Oiedra, claro que me acuerdo de tí, y tú mamá era amiga mía, tu mamá es de los Bermudes. Manolo es mi amigo, como todos los Piedra, yo llegué a cantar en los Dacios, al unicio de su agrupación. Fernaqndo Ambrosio y yo hacíamos un Dúo llamado “Los Cadenas” pero nadie quizá nos recuerde porque era la época en que nos mandaba Cultura a tocar en Pinares(pueblos pequeños recien creados) y en lugares campestres distante de Mayarí que ahora no recuerdo. Manolo fue integrante de los Dacios y nos queríamos mucho, lo vi en un Video que nos enseño Jose, el hijo de Magaly Piedra, tu tía, y me entristeció porque le quedaron secuelas de sus males. Sarahí también se acuerda de tí y haciendo memoria te pregunta si fue en la Iglesia. Sarahí te manda saludos, se casó y está preñada, veremos. Bueno Annia, es todo, hasta mas ver,bye,bye,bye…Wicho.

  • 16. luis jaime saiz  |  octubre 11, 2008 en 3:14 am

    Amiga Annia. Tratando de hacer memoria me exprimo el cerebro y no logro sacar la imagen de un muchacho que debe ser tu pariente. El hacía ejercicios con pesas, usando métodos de libros o revistas de Charles Atlas, creo. Bueno, el asunto es que yo frecuentaba su casa de la calle Antonio Guiteras, cerca de la Panadería Andalia, y él me adiestraba en las pesas, y si mal no recuerdo creo que allí vivía Anita…¿Hay familiaridad? ¿Naciste en esa casa? Contéstame para salir de las dudas,bye,bye,bye…Wicho.

  • 17. Enrique Ramirez  |  octubre 11, 2008 en 3:16 am

    Coño!!!!!! Luis Jaime, mencionas a alguien que era mi vecino y amigo de la infancia y que me acordaba de el , de su familia pero no de su nombre y apellido. Me refiero a Fernando Ambrosio
    Dime si sabes que es de su vida.

    Enrique

  • 18. luis jaime saiz  |  octubre 11, 2008 en 3:25 am

    Orlando, el que andaba en la moto siempre conmigo era Monchi, o más bien yo en su moto. Se llama José arias. Eramos fotógrafos y él era profesor de Física y su mujer,Marcia, profesora de Química, y yo de Historia. Tuvieron dos hijos, Juan Antonio y Elizabeth. Mis dos hijos son: Sarahy y Luisito. Mi famila y la de ellos están bien, a Dios gracias. Hasta ahorita,bye,bye,bye…Wicho.
    Nota: Te invito a un café que estoy colando, a lo cubano. Dime si sientes el olor y lo beberemos juntos…

  • 19. luis jaime saiz  |  octubre 12, 2008 en 2:10 am

    Enrique, Fernando Ambrosio fue uno de mis mejores amigos. Otros amigos que tuve y tengo podrán superarlo de cualquier forma menos en lo increiblemente alegre que era, desbordaba una risa contagiosa, una sinceridad plena, una pasión por las acciones que realizaba dificil de imitar. Fernando fue, o es, si está vivo, Dios lo quiera así, un pintor fuera de liga, un conocedor de las voces para hacer trios sin igual; tenía un oído musical que asombraba a los Piedras(de los Dacios) Era un tipo simpático y enamorado, un ligón, que no había muchacha que no se sintiera atraida por él; y nunca, fíjate en este detalle, lo ví bravo u ofender a alguien o realizar un acto tenido como delictivo. Pues bien, concluída esta apología, bien merecida, te digo que lo ví por última vez cuan se mudó para Contramaestre o Palma Soriano. Aún no estaba casado, se dedicaba a rotular los autos y pintar motos artisticamente. Sus padres murieron, su hermana se casó y creo que también murió, no estoy seguro. Eso fue por el año de 1971 o 72. Las novias que tuvo fueron incontables, dime a cuál te refieres,a ver si la conozco,jajaja. Bueno amigo, hasta mas ver, bye,bye,bye…Wicho.

  • 20. Osmar de la Paz  |  octubre 12, 2008 en 3:35 am

    Hola Wicho: a mi usted no me conoce, pero si Sarahy, nos llevábamos bien, por la Iglesia. Ella estuvo participando si mal no recuerdo desde el año 93 o algo asi con Aixa. Ahora recién me entero que está embarazada…. mis parabienes y felicitaciones porque se preparan para tener su primer niet@ y ella su primer bebé. Bueno, soy muy buen amigo de la familia de Aixa que sé es también su familia, de más está decirle de Aixa. Un beso a Sarahy y saludos a ud. y su familia.

  • 21. luis jaime saiz  |  octubre 12, 2008 en 4:07 am

    Señor Osmar, yo sí te conozco, te casaste por la Iglesia con mi prima Aixa. Yo creo te ví cuando fuí a Cuba y visité a mi tía Esperanza. También pienso tú eres familia de Nelson de la Paz, de Camello etc. ¿Es o no? Bueno, contéstame y ya seremos buenos amigos,bye,bye,bye…Wicho.

  • 22. luis jaime saiz  |  octubre 12, 2008 en 4:34 am

    Amiga Gilda, por el interés común que pienso podría tener la contesta a su pregunta de los Leyte Vidal, aquí lo expongo, sin pedirle permiso debido a qué fue un mensaje personal a su correo. Espero me perdone.
    Respuesta a Gilda sobre su familiaridad con los Leyte Vidal:
    Saludos. Gilda, siento contradecirte en estos temas de los Leyte Vidal. Quiero decirte que mis fuentes son de variado origen. El primer estudio que hice sobre esta familia fundadora del pueblo lo extraje del libro de Mario Vaillant Luna(1939) maestro que vivió en Mayarí y se convirtio en uno más del pueblo pero que en realidad era Santiaguero, como lo era el Dr. Prior, que en paz descanse. Sobre la base de este primer Historiador que tuvo el pueblo, me propuse escribir un libro sobre la fundación de Mayarí, libro ya editado y que se titula ” Ma-yara- í ” y tuve que urgar en los más recónditos lugares y archivos para lograr apuntes fidedignos sobre el asunto. Pues bien, ahora te detallo a toda la familia tuya desde que el primer Leyte Vidal tocó tierras cubanas.
    “Don José Leyte Vidal Toledo fungía de Sargento Mayor de la Plaza de Santiago de Cuba, allá por los lejanos 1820. Se casó varias veces. Su primer matrimonio fue con Doña Asunción Soria, heredera de la mitad de Mayarí, pues su abuelo fue nada menos que Don Bartolomé Sánchez Bahamonte(Venezolano), casado con Doña María de los Angeles Diaz, y el primer hombre quien poseyera todo el territorio de Mayarí cuando se puso en práctica las llamadas “Mercedes Reales” o ‘Los Recursos de Composición”. Don Bartolomé tuvo sólo una hija, Doña Gertrudis Sanchez, quien se casó con el Dr. Francisco Soria Tamayo, santiaguero. Ellos tuvieron cuatro hijos, a saber, Rafael, María de los Angeles, María Asunción y Juan Nepumoseno. Así las cosas, con el matrimonio de Don José Leyte Vidal con María Asención, éste hereda parte del territorio, pues la otra mitad( Guayabo-Seboruco) sería de Don Rafael Soria. Pues bien, Don José tuvo cuatro hijos: Ignacio, Vidalina, Elias Canuto, y Arcadio(abogado),no el patriota. Ignacio fue un connotado rancheador; Vidalina casó con Francisco Mastrapa Vila, hijo de Francisco Mastrapa Jaime; Tuvo a Paco Mastrapa, o sea, Francisco Mastrapa Leyte Vidal. Elias Canuto caso con una Venezolana, Doña Juana Delgado Campos,estos fueron los padres de Arcadio, el General. Ellos tuvieron un ceremil de hijos, a saber: Elias, Joaquin, Emilio, Adolfo Antonio, Adolfo Ramón, Gertrudis, Cristina Soledad, Altagracia, María Josefa, Clara de Jesús, María Asención (de nombre como su abuela), Carmen y Asunción. Los hijos de Arcadio de Jesús de la Trinidad Leyte Vidal Delgado, nacidos en pleno jaleo de la lucha armada, ya que mientras fungía como Coronel se había unido con Brígida Suárez, bayamesa, sin ligitimar el matrimonio, y tuvo varios retoños, Arcadio Alberto, Francisco de Borja Elías y Antonia de Jesús. Con otra mujer de apellido Cabrera se amancebó y le nacieron dos más, Josefa y Arcadio II.
    Bueno Gilda, querida, quizá me quede algo por ahí que te haga nacer las dudas, si eso sucediera por favor me lo dices, yo te aclaro lo que pueda. Bye,bye,bye…Wicho.

  • 23. jaro chito  |  febrero 26, 2010 en 8:51 pm

    amigos mios son uds. una maravilla poetas naturales tienen el corazon en la lengua y envuelven sus relatos con algodon de dulce de esos de colores que se da a los niños y no pueden parar de comer disfrutando cada bocado . su forma de ver a su gente tan llena de amor, me conmovio el alma y me recordo lo q somos los humanos todos hermanos una carne un corazon un solo pueblo por ahora regados por el mundo separados por los lobos
    lhambrientos de poder cuyos corazonez cegados por ambicion no pueden ya ver ni sentir lo que siente el pueblo. a su gente misma la ternura de sus desvalidos lo gracioso de sus niños ni el hambre de sus oprimidos. yo entre buscando saber de cañandonga y me tope con uds. soy naturista,quiropractico y otras cosillas jarocho y salsero pero lo que ahora quiero ser mas que todo es su su amigo seria un honor y me estaria mas con uds. pero ahora tengo trabajo inevitable por hacer de ya . espero regresar pronto con uds. desde matamoros tam. donde por hoy vivo les dejo en prenda mi corazon enseñenle algo mientras regreso.

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MAYARI... COMO QUE NO SABES POR QUE CARAJO QUEREMOS A ESE PUEBLO..SIMPLEMENTE PORQUE UN BUEN HIJO NUNCA OLVIDA DE DONDE VIENE .....Y PORQUE EN NINGUN LUGAR DEL MUNDO UNO SE SIENTE MAS SEGURO QUE EN SU CASA.. YO PERSONALMENTE NO SERIA NIETA DE MIS ABUELOS, NI HIJA DE MI MADRE, NI LLEVARA CON HONOR EL APELLIDO DE MI FAMILIA SI NO QUISIERA EL PUEBLO QUE ME VIO NACER Y CRECER ... Y COMO DIJE HACE UNOS DIAS ...PARA MI MAYARI ES COMO EL PRIMER AMOR ..QUE ESTA LEJOS Y QUE HAY DIAS QUE SIENTES QUE YA LO OLVIDASTE Y QUE ESAS HERIDAS YA NO SANGRAN, SIN EMBARGO ALGO TE LO TRAE A LA MENTE OTRA VEZ Y TE DAS CUENTA ... QUE TAL VEZ YA NO SIENTAS EL MISMO DOLOR QUE AL PRINCIPIO ... PERO SIEMPRE RECORDARAS A ESE PRIMER AMOR ... POR COSAS BUENAS O MALAS PERO NUNCA PODRAS OLVIDARLO .... Annia Piedra. Mayaricera.

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